miércoles, 28 de noviembre de 2012

POLÍTICAMENTE CORRECTA

On The Road
Walter Salles
2012 

 

Basada en la famosa novela del escritor norteamericano Jack Kerouac, “On the road” es una narración en primera persona de los viajes de Sal Paradise, álter ego de Kerouac, con su grupo de amigos hipsters durante los años 1947 y 1950. 


El director Walter Salles ya había explorado las peripecias del camino con la bien recibida “Diarios de Motocicleta” (2004), y acompañado por el mismo de producción: José Rivera en el guión, Gustavo Santaolalla en la música y Eric Gautier en la fotografía, lograron una película respetuosa a la obra original, tanto así, que traicionan la pluma desbocada de Kerouac. 



Los hechos se acontecen con fidelidad hacia la hoja. Los personajes se mueven con soltura, con la libertad característica con la que se convulsionaron en su época. La generación beat es inolvidable. Un encuentro intelectual, poético y exquisito que reúne a hombres icónicos: Neal Cassady, Allen Ginsberg, William S. Burroughs y por supuesto, Jack Kerouac… Con estas personalidades se hace tentadora la idea de llevarla a la pantalla grande.


viernes, 23 de noviembre de 2012

LA MACABRA CONSTRUCCIÓN DE SCAR

Fundada en el año 1923 por Walt y Roy Disney, The Walt Disney Company es la mayor compañía de medios de comunicación y entretenimiento en el mundo. Entre las marcas internacionales que esta empresa posee podemos mencionar a Disney XD, Radio Disney, Disney Channel, Disney Junior, ABC, Miramax Film, Marvel Entertainment, un porcentaje de Capcom, ESPN, Pixar Animation Studios y su más reciente adquisición: Lucasfilm Limited… Eso, para que se vayan haciendo una idea de la hegemonía que esta marca posee a nivel mundial.
La idea es comenzar una seguidilla de post que se enfoquen en el análisis de algunas películas memorables Disney. Memorables porque actualmente ha perdido peso en la audiencia seguidora de films de animación, sobretodo cuando los niños ya no son únicamente el público objetivo. Tal vez eso explique sus deseos expansionistas en el mercado de la entretención.
Comenzamos con una célebre historia que tiene como protagonista a un león. Estrenada el año 1994, El Rey León (The Lion King) fue la película que más dinero recaudó en todo el mundo ese año. Un éxito en las salas y una buena recepción por parte de la crítica.
Basada en Hamlet, El Rey León cuenta la historia de Simba, un león cachorro sucesor del trono que se ve obligado a escapar debido al maquiavélico plan de su tío Scar. Al convertirse en un apuesto y fuerte león joven, Simba vuelve a su reino a reclamar el trono que por sangre le pertenece.
Pero por qué esta historia logró ubicarse en la retina permanente de miles de niños. Básicamente por la osadía de la historia.

viernes, 16 de noviembre de 2012

EL CINE ES SURREALISTA

Holy Motors
Leos Carax
2012 


Holy Motors es una rareza. Una visión creativa del oficio del actor, del desdoblamiento de un personaje a otro y del nacimiento de una nueva identidad y la consecuente pérdida de otra.
Al principio parece una historia incomprensible pero poco a poco se van dando atisbos del horizonte observado con mucha más claridad: una pantalla de cine.
Mr. Oscar parece ser alguien importante que tiene un trabajo importante. Va en limusina  y misteriosos encargos aparecen en su lado. Se maquilla y al bajarse del vehículo es alguien diferente. Su trabajo es la representación de diferentes personajes.
Leos Carax logra presentarnos un verdadero teatro de las variedades encarnado en un solo personaje, un viaje surrealista que va dando saltos bizarros por una ciudad que imita a la realidad. Sobre una limusina que automáticamente me hace recordar al hermético protagonista de Cosmopolis, él último paseo de Cronenberg por la ciudad. También el color del vehículo es el mismo, al igual que el nivel de incertidumbre para el espectador.
Holy Motors es una ingeniosa metáfora sobre la realidad representada “para” la pantalla y sobre la continuidad de la “otra” realidad, aquella que hace volver a los actores a sus verdaderos papeles.

domingo, 4 de noviembre de 2012

EL PRIMER COLOR

Sorgo Rojo
Zhang Yimou
1988



Una novia triste atraviesa los campos de sorgo en una silla cargada de hombres. Fue ofrecida por su padre a un propietario de una bodega de vino.
Narrada como una leyenda, Sorgo Rojo es la mezcla precisa entre realismo y magia. Entre lirismo y crudeza. Poco a poco va develando sus intenciones para colocarla en un contexto histórico trascendente para la historia. El rojo comienza a aparecer y a teñir el metraje con sus simbolismos: pasión, vino, sangre, comunismo, amor, vida. El rojo es realidad, el sorgo es magia. Un elemento que recibe las caricias del viento para rodear a sus protagonistas con el velo del mito.
Sorgo Rojo es un lamento asiático que conmueve por impacto visual y poético. El primer trabajo del que sería un nombre a respetar en estas últimas décadas: Zhang Yimou.
Una historia que parte con un punto rojo en medio del sorgo y que finaliza con la invasión del color en la pantalla. Un cuento escrito con circularidad. Las recomendaciones de la mujer a la protagonista y las recomendaciones de su hijo al finalizar representan los cambios de Gong Li.  
Hermosa y feroz.

miércoles, 31 de octubre de 2012

EL HOMBRE DE BARRO

Durante mucho tiempo concebí el cine como un producto que vive por si mismo. Un objeto con los órganos vitales necesarios para respirar durante décadas. Tal vez sólo complementado por la relación paternal con su autor, que le reconoce (o desconoce) en cada nuevo trabajo. Sin embargo existe el tercer elemento que finaliza la triada dándole sentido final: el verdadero sentido. Aquel que logra salir de la cueva platónica para llegar hasta “el espectador”. Es ahí cuando el sentido fílmico cobra vida. Ver para creer puede ser la premisa. Una película en si misma es un objeto sin funcionalidad. Necesita de la mirada atenta y del espíritu emotivo para verse afectada. Necesita de pupilas que se dilaten de excitación al contemplar escenas eróticas. El cine es una pulsión pero que nace del voyerismo de alguien. Ese alguien… un espectador.

Sergei Eisenstein reconoce que el espectador es condicionado por una serie de sucesos. Esta es la verdadera materia prima del cine. Por cada persona que ve una película nace un nuevo espectador construido y moldeado por la emotividad de la historia. Es lo que logra Eisenstein con su atractivo montaje.


 Bajo ese prisma, hay algunos autores que se enfocan especialmente en la creación de este espectador. Y aparte recurren a una intención fática para interpelarlo. Tal como lo hace Haneke en la mayoría de sus películas, fomentando la incomodidad del voyerista. Recordemos “Caché” (2005) y la posición de las cámaras ocultas, específicamente el momento de suicidio del inmigrante, donde sabemos que la posición de la cámara era imposible. Y esta especie de hombre de barro comienza a adoptar la forma de cómplice y a dialogar con el mismo autor sobre la obra en cuestión.


Otra interpelación muy directa es cuando Gaspar Noé le da la oportunidad al espectador a que abandone la sala de cine en “Solo contra todos” (1998). Un recurso innovador donde esta especie de creador le otorga libre albedrío a su creación. Pero una libertad limitada que sólo dura la cuenta regresiva. Obviamente esta técnica no hace más que aumentar la curiosidad del espectador por saber qué sucederá cuando esta cuenta llega a su final. El receptor ha sido condicionado y atado a su butaca. No podrá abandonar hasta el final.



El oficio de un cineasta es la creación permanente de espectadores. Una para cada historia. Por eso nos desdoblamos y somos espectadores-alien, espectadores-nosferatu, espectadores-caché. Somos persuadidos a convertirnos en voyeristas de la imagen. Toda una raza de hombres de barro.